martes, 11 de marzo de 2014

Capitulo 9:) ST











-¡Callaté! -la chica tras contestar a su novio salió del salón y se metió en su habitación dando un portazo. Aquella chica también había cambiado, era mucho mas irascible por el echo de que tenía la cabeza llena de preguntas, de dudas, y eso le hacía estar mucho mas sensible. Las cosas le afectaban el doble de lo que deberían, y aunque su novio la apollaba en todo momento, ella se seguía sintiendo incompleta. Su corazón tenía un hueco que nadie podía llenar. O puede que si...


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-Te ha contestado?



-No... -dijo la mujer con tristeza. -De verdad Carlos que yo ya no sé que mas hacer... -El hombre suspiró y se sentó a su lado.



-Ana, yo sinceramente prefiero que no te conteste. -Ella le miró extrañada y a la vez algo molesta.



-Por qué dices eso?



-Porque estoy seguro de que si te contesta empezaréis a discutir y ya definitívamente no volverá.



-No tenemos por qué discutir! -No se como le puede costar tanto coger el puñetero teléfono.- pensó ella. -La voy a llamar otra vez. -dijo.



-Como quieras... -La mujer cogió el teléfono y marcó el número de su hija.





                          ***




-Marien venga sal... no puedes estarte ahí dentro todo el día.



-No pienso salir! Dejame en paz!



-¿Cuántos años tienes? ¿Siete? Anda haz el favor de salir de ahí.



-¡No me da la gana! ¡Que me dejes en paz ya coño!




*Suena un móvil*




-Venga sal que te están llamando.



-¡Me la suda!



-Vale vale... -El chico se acercó a la mesa donde estaba el móvil de su novia, lo miró bien y vio que al número de la persona que llamaba no estaba guardado en la lista de contactos. -Puede ser importante. -Pensó él. Lo cogió.




-¿Si?



-Hola, ¿Está Marien?



-Ahora mismo está ocupada, ¿Quiere que le diga algo de su parte?



-Gracias pero no hace falta, perdón por molestar.



-¿Ana? -dijo el chico muy sorprendido.



-Si... ¿Y tu eres...?



-Soy Fernando.



-¡Qué alegría me das! ¿Estáis bien? ¿Cómo está Marien?



-Estamos bien, bueno, ella... algo inestable... pero en fin, era de esperar...



-Lo sé... ten cuidado con su carácter... cuando se cabrea de verdad es como un soldado militar... ah, y ni se te ocurra discutir con ella cerca de objetos que puedan calificarse como arma blanca...



-Tranquíla, e tenido el placer de comprobarlo muy de cerca... -dijo el chico tocándose el hombro izquierdo.



-¿Tenedor o cuchillo?



-Cuchillo...



-¿Qué tipo?



-El del pan...



-La madre que...



-Pero fue un corte superficial, está superado.



-Yo no se por qué aguantas...



-Fácil, amor.



-No dirás lo mismo cuando descubras su gran afición por las armas de fuego...



-Ah, ¿Te refieres a la 9mm que tiene debajo de la almohada? A esa estuve a punto de conocerla también pero, por suerte no tuve el gusto. -Rieron los dos. -Este tipo de bromas vienen bien para este tipo de situaciones...



-Bueno, yo llamaba para lo de la boda...



-Ah si, justamente acabamos de discutir por eso.



-¿Por qué?



-Porque ella se niega a ir y yo le insisto para que vallamos y al final se a acabado encerrando en la habitación... como siempre...



-Bueno, tú intenta convencerla como puedas, dile que hay bufé libre o algo así pero por favor, haz que venga.



-Lo intentaré.



-Muchas gracias Fernando.



-No se dan.



-De verdad que te mereces a alguien que te haga feliz, no que quiera matarte cada dos por tres. Te mereces a alguien mejor Fernando. Piensalo.



-Yo la quiero de verdad pero, si, lo pensaré.



-Cuidate.



-Tú también.






                           ***






-¡¿Y qué leches me pongo?!



-Cualquier cosa cariño.



-¡¿Pero cómo que cualquier cosa?! Carlos, de verdad que me estresas.



-Irati tranquíla, solo es un vestido.



-¿Que solo es un vestido? ¿¡Que sólo es un vestido?! -dijo la chica alterada. -No es sólo un vestido Carlos, es lo primero que van a ver de mi, es la primera impresión que les voy a dar a tu familia, de ese vestido depende nuestra relación, porque si elijo uno que no gusta nada, pensarán cualquier cosa de mi...



-Hey tranquíla. -dijo él mientras le acariciaba la mejilla. -Te pongas lo que te pongas les vas a encantar.



-Gracias cielo pero... me tengo que ir de compras. -Y tras darle un beso en los labios a su chico, se marchó al centro comercial.





                           ***





-Tengo la impresión de que me evita...



-¡No digas tonterías mujer, si está loco por ti!



-No se chicas, a lo mejor antes si lo estaba pero ya no lo está como el primer día...



-Uy, de ese día hace ya mucho...



-(Todas) ¡¡Alba!!



-¿¿Qué??



-No, si tiene razón chicas, llevamos tanto tiempo juntos que ya se habrá cansado de mí...



-No digas eso Andrea, sabes que Álvaro no es así.



-Ya lo sé pero ¿Y si lo fuera? ¿Y si a cambiado?



-Te equivocas. No ha cambiado. Nadie ha cambiado.



-Eso no es del todo cierto. -En ese momento todas se giraron y vieron a Blas. Había venido a dejar a Celia en el centro comercial con nosotras.



-¿A que te refieres?-Preguntó Leire.



-A que si que hay una persona que ha cambiado. -La cara de las chicas en ese momento era la de todas igual. Todas sabían perfectamente a quién se refería Blas.